Nos levantamos llenos de energía y ganas de recorrer la ciudad. Después de echarle una ojeada a nuestra guía:
Un Gran Fin de Semana en Barcelona, nos decidimos por el Barrio Gótico.
Comenzamos por la puerta del Obispo, flanqueada por torres romanas.

Bueno esto prometía. Así que fuimos caminando hacia la catedral.

Desgraciadamente están restaurando la fachada, ¡mechachís en el plan e! Además, como era principios de diciembre, un enorme mercado estaba montado delante de la entrada. Nos hicimos paso entre la multitud y conseguimos llegar. Toda ella es muy bonita. El claustro tiene la peculiaridad de albergar a 13 ocas blancas.

Representan la edad de santa Eulalia, una de las patronas de la ciudad, a su muerte por negarse a adorar a los dioses paganos. Viven muy dignamente. Me pregunto cuál será su destino cuando mueren...
Seguimos recorriendo las callejuelas de esta zona antigua y angosta de la ciudad, llamada el Call:

El barrio está lleno de encanto y detalles, como estos letreros para los carros:

evidentemente las señales de circulación son más antiguas de lo que yo pensaba.

Este cartel y su mensaje me parecen bastante irónicos teniendo en cuenta el país en el que vivimos y la falta absoluta de consideración de los viandantes para con sus conciudadanos, ya me han intentado arrollar varias veces como si fuera invisible...
Caminando caminando llegamos a la plaza de San Jaime, donde está sita la Generalidad y el Ayuntamiento.

Desembocamos en la Rambla. Esta me recuerda mucho a mi querida Santa Cruz de Tenerife. Una ancha calle, con un pasillo central para pasear, flanqueado por árboles. En el pasillo central estábamos todos y además las estatuas humanas. Tengo que reconocer que algunas eran muy graciosas:

pero no puedo evitar decirme ¡lo que algunos sufren para no trabajar!
Desde la Rambla se puede llegar a la Plaza Real

Ahí fue donde me di cuenta de por qué me recuerda tanto esta ciudad a Santa Cruz. Son las palmeras. Hay palmeras por todos lados. Me hizo sentir como en un lugar tropical. A lo mejor si vives aquí tienes la sensación de estar de vacaciones siempre.
A un lado de la Rambla está el Teatro Liceo. La verdad que me decepcionó. Lo encontré pequeño y sin sabor. Claro, que estoy hablando de la fachada, por dentro a lo mejor es magnífico. Lo dejaremos para otra ocasión.
También visitamos el mercado de la Boquería. Fantástico lo que allí tienen, pero no tengo fotos, así que tendréis que ir a verlo. Impresionante las pescaderías y las pescaderas: cortan sus productos sin guantes. Supongo que ya ni se dan cuenta del olor...
La Rambla hacia arriba desemboca en la plaza de España, y desde allí ofrece este aspecto:

y por abajo desemboca en el puerto. Si visitáis Barcelona, no dejéis de hacer un pequeño paseo en golondrina.

Desde allí puedes ver la estatua de Colón, el paseo marítimo, naves, barcos trabajando, el Mointjuic. Me gustan mucho los paseos en barco. Este dura media hora y es muy agradable.

Desde allí puedes volver a entrar en la ciudad a través del barrio de la Ribera, si recorres el Moll de la Fusta. Vas directo a la iglesia de Santa María del Mar, más conocida quizá ahora con el nombre de la catedral del Mar. De paso puedes ver la fachada de la casa donde Cervantes vivió cuando visitó Barcelona. Según nuestro librito poco más que Cervantes escribió aquí el Quijote... en catalán. En fins.

Una vez más la fachada tapada. ¡Mecachís en el plan e! Esta iglesia nos encantó. Leímos en nuestra guía que fue construída en tan sólo medio siglo con las aportaciones de marineros, estribadores y cargadores. Así resulta un conjunto muy homogéneo. Es una iglesia amplia, sobria y elegante. Digna de ser protagonista de un libro. Bueno, no tengo ni idea, no me lo he leído...

Y de nuevo al Barrio Gótico. Ahora ya estaba oscureciendo y parece que toda la gente era abducida por la Rambla, de manera que esta parte antigua se quedó casi desierta. Puede que influyera la mala iluminación. Estaba verdaderamente oscura. Sólo una de cada dos farolas funcionaba y debía tener cada una como mucho 30 vatios de potencia.

Nos volvimos al hotel por donde habíamos venido: la puerta del Obispo y sus torres romanas. Pero como no nos habíamos castigado suficiente, en el hotel nvisitamos el gimnasio y nos castigamos un poco más. Es lo que tiene que tu mejor mitad sea casi, casi un deportista de élite.

¿Alguien sabe lo que es este aparato? ¿No? Yo tampoco lo sabía. Tuve que irme hasta Barcelona para descubrirlo. Es un estirador. Sí, como lo oyen. Un mamotreto que sirve para que estires los músculos más y mejor. Por supuesto tiene un libro de instrucciones...
El próximo día la Sagrada Familia y alguna cosilla más.
¿Qué me decís? ¿Conocéis Barcelona? ¿Qué barrio os gusta más?