
El otro día de camino al trabajo me topé con este arcoíris. Luego se puso a llover inmisericordamente (¿existe esta palabra?) y sólo paró después de unos cuantos días.
En plenas lluvias llegó mi cuñada, G., la hermana mayor de Ironman de visita. Se va a quedar unas semanas, así que no tengo tiempo para explayarme a gusto en el blog.
También intenté cazar una gota de lluvia cayendo en un charco... pero en vez de esto capturé al cielo y su nube en el suelo.

Por último, subí a la Escuela Oficial de Idiomas a ver si encontraba un interlocutor para G. y que así practique su español (porque con nosotros siempre acabamos hablando alemán). Me topé con estos árboles

¡Lástima que no haya más así en la ciudad!
En otro orden de cosas, el enano nº 3 ha vuelto a fútbol: de nuevo habrá que correr a los entrenamientos, a los partidos y esprintar con la tarea.
Y con esto me cargo las posibles fotos domingueras, pero de todas formas no hubiera tenido tiempo de colgarlas...