miércoles, 10 de septiembre de 2008

Fútbol

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La mayor ilusión de mi enano nº 3 se ha cumplido: lo hemos apuntado a clases de fútbol. Ayer fue su primer entrenamiento. Ya con sólo un añito, antes de saber que existía este deporte, chutaba el balón que era un primor. A mí no me gusta el fútbol. Mejor dicho, no me gusta el tinglado que se ha formado en rededor. El ambiente. Hay que ver cómo se ponen algunos padres en los partidos... y hay que ver a los futbolistas profesionales. Se me quitan las ganas...

Yo no quería que mi bebé fuera a entrenamiento. Pienso que puede jugar al fútbol en el cole ocn los compañeros y basta. Pero mi media naranja me aseguró que él se ocupaba:

Media Naranja (MN) - Yo lo llevo a los entrenamientos y a los juegos.
Yo (Y) - ¿Pero ya sabes los horarios?
MN - No, pero será como el año pasado... (martes y viernes a las 7:15)
Y - ¿Y si cambia?
MN - Ya encontraremos una solución...

Más o menos la conversación fue así.

Ayer se confirmaron mis temores. Entrenamientos martes y jueves a las seis. La solución es que una menda se encarga de todo. Para variar. ¡Qué fácil es tener un colchón preparado para la caída! Lo que me fastidia es que me den por sentada. Ni un "¡vaya lo siento!" o "¡a ver cómo nos arreglamos entre los dos!"sino un "¿estás segura de que entendiste bien?" (ni que fuera yo la que vive en el extranjero). La única solución que se le ocurre a MN es que no el enano no vaya. A lo mejor es que quiere matarlo del disgusto. Primero le dice que lo va a apuntar, luego va con él a apuntarlo y, cuando ya ha ido a un entrenamiento, quiere decirle que ya está, que no puede ser. Que se acabó el fútbol. ¡Perfecto! Cuanto más lo pienso, más me enfurezco.

En fin, el churumbel es féliz. No voy a darle yo ese disgustó. Tendré que pasarme el curso entero metida en el coche los martes y los jueves, corriendo de un lado para otro, hay que volver rápido para ayudar al enano nº 2 con sus tareas y supongo que no podré ir a mis clases preferidas en el gimnasio. A lo mejor el año que viene es otro horario....

¡Han llegado!¡Ya están aquí!

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Esta foto fue tomada el martes, 8 de septiembre. Después de dos vuelos y varias horas de espera en diferentes aeropuertos están aquí. Han vuelto pletóricos de energía, fuerzas de la naturaleza. La casa está llena de nuevo, llena de gente, llena de vida, llena de luz.

Ya los estaba echando mucho de menos. Han sido tres semanas, sin preocuparse de comidas, ropas, peleas, entretenimiento ¡qué relajo! El pequeño me llama abuela ahora, es la fuerza de la costumbre.... Este ha sido el mejor verano de sus vidas. Una vez más. Así da gusto.

Desde entonces me he dedicado a correr desenfrenadamente por la ciudad para comprar diferentes cosas necesarias para el curso y para las actividades extraescolares. Adiós tranquilidad, hola rutina. Hemos comprado diferentes tipos de playeros y todo tipo de zapatillas para el ballet. Hoy toca los zapatos del cole y cambiar los anoraks; estos enanos son más grandes de lo que los recordaba. Los niños son como las flores en verano: crecen con el sol. Sobre todo la mayor, esta en la edad de pegar el estirón, dentro de poco me pasa...

Afortunadamente el tiempo acompaña, el sol nos brinda sus servicios y pueden ir a la piscina por las mañanas, mientras yo trabajo. Eso sí que es apurar las vacaciones hasta el último momento. ¡Qué vida de lujo!

Cortinas en nuestro cuarto

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Aprovechando el fin de semana largo, el lunes fue fiesta aquí, he acabado de confeccionar y colgar los visillos en nuestro cuarto. Ya era hora. Este tejido lo tenía ya fichado hace años. Sin exagerar. Creo recordar haberla visto en el escaparate de la tienda hace lo menos cuatro años. Después de bastante tiempo, di el paso: la compré. Me gusta que deja pasar la luz y me encantan las hojas de plátano cayendo. A continuación la metí en el armario los siguientes dos años.

Este blog está resultando ser un motor. Estoy cerca de mi objetivo. Las cortinas acabadas, ya sólo queda transformar una tela comprada el invierno pasado en mantel y cubrir las repisas de la alacena.Un piso siempre está cambiando: el tapizado de los sillones que se estropea, una estantería para el cuarto de los niños, algún cuadro o foto... pero ya no queda mucho hueco más, la verdad.

Si el piso fuera nuestro haríamos maravillas: tirar tabiques, cambiar todas las ventanas, renovar los baños y, lo mejor, la cocina; ¡cómo me gustaría tener una cocina bonita, moderna y con el horno en alto! Tal vez en la próxima vida...

Se me hace raro el cuarto con cortinas. O visillos. La luz es diferente ahora, está filtrada. Me siento aún más aislada del mundo exterior. Es una barrera más. Tiene sus ventajas: me puedo pasear en trapos menores (como a mi me gusta) sin la menor preocupación de que algún vecino me vea... pero es como si ya no hubiera un mundo ahí afuera. Supongo que será cuestión de acostumbrarme...

domingo, 7 de septiembre de 2008

El Tren de las 3:10

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Me gusta ir al cine, pero no soy ninguna experta. Conozco los nombres de los directores famosos y de los actores del momento. Punto. De hecho, hacía bastante tiempo que no íbamos al cine. Con todo el ajetreo diario estamos demasiado cansados... Benditos sean los DVDs. No soy nada intelectual. Me gustan las pelis de acción y las comedias. Cuanto más alejadas de la realidad, mejor. Para realidad, la mía. Además cada vez tengo menos paciencia para soportar una película entera, me he pasado a las series... Veo pelis para evadirme y pasar un buen rato. Los dramones no son para mí. Me gustan los finales felices. Creo que la virtud de un argumento no es que sea realista, sino que las cosas más imposibles te parezcan factibles. Luego, reflexionando, no resisten el análisis, pero te han proporcionado un buen rato.

Ayer fuimos a ver El Tren de las 3:10, aprovechando el último fin de semana antes de que los churumbeles vuelvan a casa... Investigando en la red me encuentro la película original. Data de 1957. Así que ayer vimos un re-make. Esto refuerza mi idea sobre la crisis existente tanto en el cine como en la música. También puede ser que los actores ganan tanto dinero que no queda suficiente para los guionistas. O las dos cosas.

Me gustó. Es bastante diferente a lo que me esperaba. Esperaba un film de acción trepidante con muchos disparos. Me equivoqué. La acción transcurre durante la construcción de la vía de ferrocarril. Pararelamente, vemos la importancia de este hecho en el establecimiento de pueblos a lo ancho de los Estados Unidos. Es un duelo psicológico, mental. El malo, Ben Wade, añora lo que nunca tuvo, una familia. El bueno, Dan Evans, lucha y es capaz de sacrificarlo todo por su familia. Esto crea un vínculo entre los dos a lo largo de la acción. También me gustó que Dan Evans no es un as disparando, más bien lo hace todo bastante mal. Su fortaleza son sus principios, su honradez. Forman un equipo para lograr el objetivo de Dan y salvar a su familia. Es un final feliz relativo, no llega a dejar mal sabor de boca. Tiene la virtud de las pelis buenas, que sigues hablando de ella una vez finalizada, comentando los agujeros que crees que tiene e imaginando lo que pasa después. Sí, El Tren de las 3:10 nos ha gustado y ahora queremos ver la versión de 1957.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Ojos de Ángel

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Mi suegra hace unas tartas buenísimas. Los postres también. No necesita libro. No necesita receta. Lleva toda la vida cocinando y lo hace como yo puedo cocer unas lentejas. Le sale de la cabeza. Ni mide, ni pesa.

Ella sabe que una de mis pasiones es la repostería. Siempre me manda alguna revista o libro de cocina por mi cumple o por navidades. Últimamente me ha regalado un libro de repostería del Dr. Oetker. Es fantástico. ¡Dan ganas de comerse las hojas de lo buenas que son las fotos!

La galleta de la semana sale de este libro. Estas pastas no son muy dulces, a pesar de su aspecto, por eso se pueden comer muchas. Un peligro. He usado mermelada de frambuesa y de albaricoque, pienso que se puede escoger el sabor que a uno más rábia le dé. Gracias a los trozos de almendra duran bastante en la boca. Un placer. También son fáciles de hacer. ¿Qué más se le puede pedir a una receta?

Ojos de Ángel
Adaptada de : Backen macht Freude. Das Original vom Dr. Oetker

Ingredientes:
  • 250 gr de harina
  • 1 cucharadita rasa de levadura química
  • 100 gr de azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 3 yemas de huevo
  • 150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 claras de huevo
  • 150 gr de almendras en trozos
  • 6 cucharadas de mermelada al gusto
  • 1 cucharada de agua
Método:
  1. Tamiza la harina con la levadura y la sal. Reserva.
  2. Bate la mantequilla con las yemas. Añade la vainilla. Añade el azucar poco a poco sin dejar de batir.
  3. Une todo haciendo una bola de masa. Deja reposar unos 30 minutos en la nevera.
  4. Haz bolitas de 2 cm de diámetro: primero formar tubos y cortarlos en trocitos para formar las bolitas.
  5. Bate las claras con un tenedor. Moja cada bolita en la clara batida y luego en las almendras, dejando la parte de arriba sin almendras. Coloca en una bandeja de horno forrada con papel. Imprime un agujero con el dedo en cada bolita.
  6. Cuece en el horno precalentado a 180º (160º aire caliente) durante 15 minutos.
  7. Deja enfriar en una rejilla.
  8. Calienta la mermelada con el agua. Pásala por un colador. Con una cucharita rellena los agujeros de cada pasta con una pequeña cantidad.
  9. Salen unas 36 pastas.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Preparando la vuelta al cole

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Está casi todo a punto: uniformes marcados, flautas, libros forrados, libretas, agendas, lápices, bolis, gomas, tipex ... En casa creemos en el reciclaje: todo lo reutilizable y heredable será reutilizado y heredado. Mochilas, carpetas, colores, estuches son del año pasado. Tenemos un cajón entero lleno de colores y ceras ¿alguien necesita? Para ser exactos falta un libro que espero que llegue antes de que empiece el curso.

También nos encanta que lleven uniforme. De un plumazo no hay discusiones sobre qué ponerse, ya está decidido: falda o pantalón gris, jesey azul, polo blanco y calcetines azules. La gloria. El uniforme refuerza el vínculo del alumno con su cole, el sentimiento de grupo se acentúa. Se gasta muchísimo menos en ropa: sólo necesitamos ropa "de calle" para el fin de semana. Este va a ser el primer curso sin mandilón para el enanín. Miedo me da.

En cuanto aterricen los enanos habrá que ir corriendo a comprar los zapatos y los playeros para gimnasia. También el material para las actividades extra escolares.

Desgraciadamente esto sólo es el primer asalto. Luego, después del primer día de clase, vendrán los libros de lectura en inglés y yo qué sé qué más se les ocurrirá en el cole. Y otra vez a peregrinar por las librerías pidiendo, por caridad, que nos consiguan este o aquel libro. Todos los años es lo mismo y todos los años me enfado. No me acostumbro. ¿Tan difícil es darnos la lista de libros de lectura junto con los de texto? Aparentemente. ¡Paciencia!

He terminado de forrar los libros. Han sido 30 objetos (sin contar libros de lectura) , entre libros, libritos, cuadernos y cuadernillos. No entiendo, sin duda soy muy limitada , por qué tiene que haber un cuadernos de ejercicios para matemáticas y lengua cada trimestre. ¿No se podían unir todos? Tal vez entonces, les daría vergüenza cobrar 60 € por el cuadernito (cada uno cuesta en torno a los 20€). Toda mi vida escolar usé los libros de mi hermano mayor. No me dejó trauma. Dos y dos son cuatro, da igual el formato. Colón descubrió América en 1492 con dibujos o sin ello. Las reglas de acentuación son las que son, en color o en blanco y negro. Al final, hay que sentarse, hincar los codos y estudiar las reglas, las fechas, los nombres.

Y ¿la manía de escribir en los libros? Esto me saca literalmente de mis casillas. ¿Qué mensaje les trasmitimos a los niños? Estamos en la sociedad del usar y tirar. Hemos pasado a reciclar el papel albal a perderle el respeto a lo más elemental. Otra manera de sacarnos los cuartos.

Lo dicho: paciencia.

martes, 2 de septiembre de 2008

Dorado y negro

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Mi última obra maestra. Una vez más: se ve un jersey, en realidad son tres. Según la explicación una tiene que tener las espaldas de Michael Phelps y la cintura de Claudia Schiffer. No es mi caso. Fui quitando aumentos, hasta que los suprimí completamente. A la tercera.

Me gusta porque es sencillo, original y elegante. Ahora solo falta que vuelva a salir el sol...