sábado, 8 de noviembre de 2008

Clase de Tenis

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Tenía ganas de hablar del tenis, así que aprovechando que el enano nº 3 tiene las mañanas del sábado y domingo libres, le pedí que viniera a sacarme unas fotos durante la clase después de acabar de estudiar en la biblioteca. La verdad es que me quedé sorprendida de las fotos que tomó. Es un gran fotógrafo deportivo.

Como ya sabemos, la primera vez que cogí una raqueta de tenis fue este agosto. Tomé un curso intensivo de tenis de dos semanas, en el que además de aprender un poco de este deporte, descubrí unos músculos del brazo y de la mano que ignoraba existían.

Ahora también tengo clases los fines de semana, por las mañanas. Me encanta. Desde la cancha nº 6, donde entrenamos, se pueden ver las montañas que nos rodean. En este momento están nevadas. Blanquísimas. Preciosas. Los árboles en diferentes todos otoñales. Es un entorno de lujo.

Ni que decir tienen que soy la peor del grupo, lo cual me deja fría. He notado algunos progresos, sobre todo a la hora de dar el revés. Ya no estoy tan ortopédica. Consigo devolver la pelota, e incluso a veces, controlar a dónde va.
Me tengo que hacer con un glosario de términos de tenis. El profe me habla en español, pero yo no entiendo nada. ¿Alguien me puede explicar lo que significan los siguientes términos?
  • abrir la empuñadura
  • abrir las cuerdas (supongo que lo mismo que la primera)
  • cepillar la bola
  • jugar con margen de error (por encima de la red no hay nada)
  • empuñadura continental
  • la bola va rápido
y esto sólo es una muestra. Tengo que ir con una libreta y apuntarlo todo.

Desde el salón de mi casa, la pista de tenis no parece tan grande. Sobretodo porque estamos acostumbrados al campo de fútbol... La perspectiva cambia cuando estás en la pista, sola ante el peligro, con una raqueta para defenderte. No deja de asombrar lo mucho que sudo y corro de aquí para allá. No hay que olvidar que hay que esprintar y frenar continuamente.Este sábado ya me di cuenta que tengo un problema tremendo: mis brazos no tienen fuerza. Mientras que los otros del grupo pueden pelotear desde el fondo de la pista y darle a la pelota raquetazos bestiales, yo me tengo que situar casi en la T para llegar... no puede ser. Debo ponerle remedio. ¡Qué pereza! Voy a tener que hacer algunas planchas y mover las mancuernas en algún momento del día. Me gustaría que alguien me proporcionara una tabla de ejercicios para fortalecer los brazos.

En fin, que el tenis me mola mogollón. Espero que con el tiempo pueda echar unos partidos con los enanos o con amigos.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Su Secretito - Her Minor Thing

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La traducción del título es mía.

Esta es una película independiente. No sabía que también hacían comedias románticas en esta corriente. Hasta ahora había visto películas independientes un poco inconexas, con intenciones filosóficas y diálogos surrealistas y, normalmente, sin principio ni final. ¿Qué es entonces una película independiente? Simplemente aquella que está producida fuera de los seis estudios más potentes de Hollywood (Warner Bros., Paramount, Columbia, Universal, Twentieth Century Fox, Walt Disney Pictures).

Me ha gustado la interpretación, a lo mejor porque la mayoría de los actores me eran desconocidos. En una historia agradable, al cien por cien previsible, bien contada. Hay situaciones embarazosas, encantadoras, divertidas, románticas... Está muy bien para pasar un buen rato.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Tortura y placer

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Este es mi compañero habitual los lunes y los miércoles en el gimnasio. Compañero es un apelativo cariñoso, más bien es un aparato de tortura.

Mientras los niños están en karate, en la clase de al lado, estoy yo sufriendo encima de una de estas bicicletas spinning, pared con pared. Ellos oyen la música a tope y yo oigo sus gritos de karatecas.

No me gusta el spinning, simplemente es lo que hay en ese horario. El momento en el gimnasio, que yo intento que sea diario, es mi momento. Es el momento YO. Es cuando estoy conmigo misma haciendo algo por y para mí. Exclusivamente. Por eso sigo yendo, no importa lo cansada que esté, las pocas ganas que tenga o lo fuerte que llueva.

Menos mal que la bici es fija, sobre una con dos ruedas en cuesta empinada estoy segura de que me caería, pedaleo tan despacio... de pena. No obstante tengo que admitir que he mejorado mucho en estos años (creo que este es el tercero?). Me acuerdo con horror de la primera hora de spinning. No tenía la ropa adecuada, me presenté con mi chandal gordo de algodón de estar por casa y salí de allí como un pollo mojado. Además no todas las bicis spinning son iguales, y aquel día me toco una dura, dura. Al menos eso me pareció. Pensé que iba a vomitar todos mis órganos internos, empezando por los pulmones; pero el orgullo fue más fuerte y resistí.

Me pregunto cuántos quilómetros habré ya recorrido encaramada en uno de estos aparatos, para no llegar a ningún lugar físico. Sí, he llegado a aumentar mi capacidad pulmonar, a desarrollar mi resistencia cardiovascular, a mejorar mi tono múscular y apariencia general... Además también he ganado algunos conocidos que, quién sabe, quizá con los años se conviertan en amigos...

Pero no todo va a ser sufrimiento. Lo que a mí me gusta de verdad es aerobic- step y puedo practicarlo los martes, jueves y viernes. Sorprendentemente, se me da bien. Soy capaz de seguir la clase sin problema, todos lo pasos sin importar los giros a derecha o izquierda que a S. o a A. se les ocurra meter. Soy un hacha. Aquí sí que disfruto. Como una enana. Como hoy. La música superbuena, la coreografía fantástica y un ritmo frenético. Inmejorable.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Nuestro bizcocho favorito

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Tenemos algo que celebrar: después de varios ruegos a diferentes profesionales, un fontanero se ha dignado visitar nuestra humilde morada y ha procedido a arreglar el cuarto de baño que tenemos inoperativo desde hace tiempo. ¡Aleluya! Se lo tengo que agradecer a nuestra profe de piano, P. Gracias, P., no sé si seremos capaz de pagártelo alguna vez...

Es asombroso lo difícil que resulta que un manitas te venga a casa. Si se te estropea un enchufe, se rompe la persiana o la cisterna deja de funcionar (todas experiencias ya vividas por mí) estás perdido...Es tan difícil conseguir que te lo arreglen como encontrar un buen dentista, con recomendación o nada. No sé a qué se debe exactamente, si es el exceso de demanda o el defecto de formados, pero es un hecho: electricistas, fontaneros, persianeros, parecen especies en peligro de extinción.

Para celebrarlo, he hecho el bizcocho favorito de la familia. No me prodigo mucho con esta receta porque tan sólo necesitan dos días para cepillarlo (tal es el entusiasmo) y porque me gusta variar (aunque los enanos y la mejor mitad son de piñón fijo). Hace unos años mi madre asistía a unas clases de conversación en francés un tanto peculiares, las impartía Madame Cugnac, directora de la Alianza Francesa, mientras cocinaba. Al final de la "lección", había una degustación. Yo asistía cuando estaba de visita, pues de aquella vivía en el extranjero y mi madre me pasaba las recetas. Tengo las recetas compiladas en un libro que he llamado La Cocina de Madame Cugnac y ya iré compartiendo alguna de estas maravillas con el mundo.

Este bizcocho es muy apropiado para el momento ya que uno de sus ingredientes es la avellana, fruto seco típico del otoño. Es muy jugoso para no llevar ningún baño y no empapuza en absoluto, pero cuidado con la dosis, es una bomba...

Bizcocho Cuatro Cuartos de Avellana
De Madame Cugnac

Ingredientes:
  • Huevos (depende del tamaño de bizcocho que se quiera, en este casó tres grandes)
  • Su peso en harina
  • Su peso en mantequilla (temperatura ambiente)
  • Su peso en azúcar
  • Su peso en avellanas tostadas
  • Levadura en polvo (para tres huevos, una cucharadita, aunmentar o disminuir según cantidad de huevos)
  • Una pizca de sal
Método:
  1. Bate la mantequilla con el azúcar hasta hacer una pomada (como para todos los bizcochos).
  2. Añade los huevos, uno a uno hasta que se incorporen.
  3. Mezcla la harina con la sal y la levadura.
  4. Muele las avellanas. También se pueden comprar ya molidas, pero los frutos secos son muy grasos y se tornan rancios rápidamente, por eso es mejor comprarlos enteros y frescos y molerlos en el momento. Para molerlas, añádeles una cucharada de azúcar, esto evita que la grasa apelmace el polvo de avellanas.
  5. Enciende el horno a 180ºC.
  6. Incorpora la harina y el polvo de avellana.
  7. Junta la mezcla de mantequilla con la harina.
  8. Engrasa un molde rectangular, introduce la masa y cuécelo durante al menos una hora (depende del tamaño del bizcocho) . Si se dora demasiado, cubre el bizcocho con papel albal durante su cocción.

martes, 4 de noviembre de 2008

Peanut Butter Cookies, otro clásico americano

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Cuando era pequeña y mi madre me quería consolar con alguna chuche por cualquier desgracia, yo siempre pedía galletas. Creo que ya está claro que soy un verdadero monstruo de las galletas, mi personaje favorito de Barrio Sésamo, con el que yo me sentía y aún hoy me siento muy identificada (Coco también me gustaba un montón).

Estas galletas se funden en la boca, son muy cremosas gracias a las cantidades casi escandalosas de mantequilla y crema de cacahuetes que contienen. Están a caballo de ser crujientes y blandas. No empalagan, pues los cacahuetes le quitan el dulzor. Resumiendo, son deliciosas y perfectas para las meriendas en las tardes tristes y húmedas de otoño.

No me acuerdo si saqué la receta de aquí, o del clásico de cocina que mis padres compraron en una estancia en los US, The Joy of Cooking, o a lo mejor de otra página web de mis favoritas como esta. En todo caso, un ingrediente imprescindible es la mantequilla de cacahuete. Tenemos dos opciones: comprarla o hacerla. Como no me apetecía nada ir hasta el lugar donde todo lo hay, es decir, el Corte Inglés, la hice yo misma. Con estas manitas. Es muy sencillo. Se coge la cantidad necesitada de cacahuetes, tostados y salados, y se les tritura con algo de aceite, de preferencia aceite de cacahuete et voilà: peanut butter, sin conservantes ni colorantes...

Sin más rollos, que ya está bien, ahí va:

Peanut Butter Cookies (galletas de mantequilla de cacahuete)
Salen mogollón

Ingredientes:
  • 175 gr. mantequilla blanda
  • 60 ml. aceite de girasol
  • 175 gr. mantequilla de cacahuete también a temperatura ambiente
  • 50 gr. azúcar glass
  • 225 gr. azúcar moreno
  • 1 huevo, tamaño L
  • 1 yema, tamaño L
  • 325 gr. harina
  • 1 1/4 cucharadita levadura química
  • 1/2 cucharadita bicarbonato sódico
  • 1/4 cucharadita sal
  • 2 cucharaditas vainilla (opcional)
Método:
  1. Mezcla bien las mantequillas y los azúcares.
  2. Añádele el huevo, la yema y la vainilla.
  3. En un bol aparte, mezcla harina, sal, levadura y bicarbonato.
  4. Incorpórale la mezcla de mantequillas y azúcar.
  5. Cúbre el bol con papel transparente y refrigéralo por lo menos una hora.
  6. Calienta el horno a 180º C.
  7. Haz bolitas. Como se puede ver en la foto, las galletas son de diferentes tamaños según sea el estado de ánimo. Poca paciencia= galleta chernobil, estado de ánimo normal= galleta normal. En este momento también se pueden congelar, para momentos más oportunos...
  8. Aplasta las bolitas con un tenedor, como en la foto. Creo que debería haber aplastado más para que se notara más el dibujo... sólo es estético. Están de muerte con o sin dibujo.
  9. Cuécelas durante 9 min. si las quieres claritas, 3 min. más si te gustan más tostadas.

lunes, 3 de noviembre de 2008

The Brooklyn Follies, Paul Auster

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¡Qué decepción! ¡Con lo que Oracle night me habia gustado!
Algo extraño me ha sucedido con esta novela. Me he encontrado leyéndola más rápido, al final hasta en zig- zag para quitármela de encima, para acabar de una vez. Cuando un libro me gusta, tiendo a retrasar su final, para disfrutarlo por más tiempo. Ha habido algún libro con el cual no he podido, lo he tenido que dejar, pero leer más rápido para acabar con el suplicio, es la primera vez.

Empezaré por aclarar que todo lo que aquí se puede leer es mi estricto punto de vista. Ni soy crítica literaria, ni experta en literatura.

El libro comienza muy bien. Con una frase que atrapó toda mi atención y me dejó con ganas de más. Desgraciadamente la tensión fue decayendo tras el pimer capítulo y ya no remontó. Más bien todo lo contrario. Con esta historia me he dado cuenta de que me gustan las novelas introspectivas, con viajes de autoconocimiento. Con reflexiones acerca de la vida. No sé si me explico bien. No importa la trama, sino cómo es contada. Por otro lado, normalmente soy capaz de identificarme o al menos entender al protagonista. En esta novela no. El protagonista no está bien retratado. Encuentro que no está bien explicado y me resultó irreal. Pasa de ser un hombre que quiere estar solo y morir en paz a reunir a toda su familia no directa (sobrinos y sobrinos - nietos) y construir una familia bien estructurada y comunicada.

Para rematar, el libro está plagado de panfletos ideológicos. Esto me carga. Si fuera relevante para lo que se cuenta, pase; pero no era el caso. Soy de la opinión de que un escritor de novelas, o sea, de ficción, debe hacer esto y no verter toda su ideología en sus obras. Para eso están los artículos de opinión en los periódicos. O puede escribir en un blog. Un futbolísta debe jugar al balón; un pintor, pintar; un bailarín, bailar etc. y punto. Sus opiniones son privadas y deberían permanecer en esa esfera. No son sabios. Ser famoso no les cualifican para opinar sobre lo humano y lo divino.

Total y en conclusión, no me ha gustado y no se la recomiendo a nadie.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Recapitulando

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Esta ha sido una buena semana. He conseguido llegar a mi nivel normal de actividad. Si el cole empezó la segunda semana de septiembre, me ha llevado la friolera de cinco semanas calentar motores. Ya estoy a las revoluciones adecuadas. Casi he cumplido todos mis objetivos (obviando el pequeño detalle de haber olvidado la cita para el DNI de los muchachos) compras, cenas, tareas, gimnasio. Todo ha ido bien.

El sábado me vino muy bien no tener ni fútbol, ni tenis. Hasta el hecho de que lloviera fue bueno. Me quedé en casa descansando. Mi cuerpo y mi mente agradecen no tener que salir corriendo al menos una vez a la semana. Por la tarde dos amigos del enano nº2 vinieron a jugar a casa:
También hubo tiempo para echar una partida de cartas y la inevitable nintendo.Para ponerle guinda al pastel, fuimos a cenar al Foster's Hollywood. Me encantó. Mi hamburguesa estaba deliciosa, y no fui la única en chuparme los dedos...
Hacía tiempo que quería probar este restaurante, pero nunca estaba abierto cuando pasábamos por delante. No me ha defraudado. La comida deliciosa, el servicio muy atento. Sobre el precio no sé decir porque ni me fijé. Sólo diré que el menú infantil me pareció una buena relación calidad - precio. Pedí una hamburguesa con queso de cabra y lo dicho, no me decepcionó. Desgraciadamente estaba demasiado llena para probar uno de los decadentes postres que ofrecen. Otra vez será...

Hoy, para variar, siguió diluviando. La clase de tenis fue en el polideportivo. Allí hay que adaptarse. La luz es diferente y la acústica tremenda. La clase me gustó muchísimo, me lo pasé en grande. Creo que mi revés ya no es tan ortopédico. Hay esperanza...

Luego lo de costumbre, comida en el Centro y bajada a dar las últimas puntadas a los deberes. Sí, además de lengua, inglés, matématicas, hay que dominar la flauta. Se nos había olvidado la cancioncilla del examen. Menos mal que nos pusimos a ello:
La flauta tiene su aquel. Si soplas demasiado fuerte, desafina; si soplas suave no se oye. Además el aire tiene que fluir continuamente para que suene bien. Parece más fácil de lo que es, pero el chiquillo ya lo tiene dominado.

Otras tareillas de la tarde
Y esto es lo que pasa cuando llueve todo el día y no se puede gastar la energía como se debiera. Pipi Calzaslargas no les llega ni a la altura del betún. Los vecinos deben estar encantados con nosotros, lo siento...
A ver qué tal se nos da la semana que entra. Hay que mantener el ritmo.