jueves, 1 de abril de 2010

Bolitas de Tina (galletas de aceite de oliva)

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Una amiga me pasó esta receta, receta que a su vez se la había dado una tal Tina (de ahí el nombre). Son fáciles, no muy dulces y con el agradable y original aroma del aceite de oliva, en mi opinión.

Yo hice la mitad de la masa, para partir el huevo, simplemente se pesa, se bate y se usa la mitad.

Bolitas de Tina
74 galletitas de 3,5 -4,5 cm diámetro (con la mitad de la masa)

Ingredientes:
  • 1 huevo
  • 250 gr. mantequilla, temperatura ambiente
  • 250 gr. aceite oliva (0,4 º acidez)
  • 250 gr. azúcar
  • 850 gr. harina
  • 1 sobre levadura química
  • azúcar glass para cubrirlas.
Método:
  1. Mezcla harina y levadura. Reserva.
  2. Enciende el horno a 180º.
  3. Mezcla en otro bol mantequilla, aceite, azúcar y huevo. Añade la harina en dos veces. Amasa rápidamente con las manos, hasta obtener una masa.
  4. Haz bolitas de 3,5 a 4,5 cm de diámetro con la mano y disponlas sobre bandejas de horno.
  5. Cuécelas durante 15 min. con un cuenco de agua en el horno.
  6. Cuando aún estén templadas, pon azúcar glass en un cuenco para cubrirlas por todos lados.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Cómo entrenar a tu dragón

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Aquí estamos en el Carmen, para pasar estos días de descanso.

Llueve a cántaros. El cielo, el aire, todo está gris, húmedo, mojado. Esto afecta hasta a los enanos. Nos entra una desidia enorme. Sin embargo, en un acto de heroismo, meto a todos en el coche bajo sus protestas y deshago el camino andado hasta el cine.

Siguiente dilema, ¿qué ver? A mí me apetecía ver la del dragón, a la enana le apetece no estar conmigo, al enano nº3 le apetece ver Ironman 2 (que no está en exhibición). Menos mal que el nº2 está contento con la vida (y conmigo). A veces pienso que dentro de poco seré la única de la familia a la que le gustan las pelis para niños...

Basta de introducciones. Vamos a lo que nos ocupa. La película nos gustó a todos. Incluida la enana, que a pesar de los pesares se metió casi un cubo entero de palomitas y su correspondiente refresco (estaban de oferta, no me gusta comer en el cine).

Tiene momentos graciosos, tiernos, de tensión, de aventura... La mezcla perfecta. Hasta aquí nada nuevo.

El protagonista es un adolescente, Hipo. ¿Qué buscan los adolescentes? Ser como los demás, ser uno más. Pues es lo que Hipo no es, ni quiere ser. Es diferente y no le importa. Soporta la presión de la burla y es fiel a sí mismo. Este mensaje me ha gustado. Espero que los enanos lo hayan captado como yo y saquen una enseñanza de ello.

martes, 30 de marzo de 2010

Notas de cocina de Leonardo da Vinci, Shelagh & Jonathan Routh

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Con este libro me salgo de mis preferencias habituales: los clásicos.

Los autores del libro defienden la tesis de que lo que verdaderamente apasionaba a Leonardo da Vinci era la cocina, basándose en la copia del códice Romanoff, que se ha perdido. No me atrevería yo a afirmar que la única pasión del genio era la cocina. Más bien me inclino a pensar que la cocina, y todo lo que con ello tiene que ver, también le podía interesar.

Leyendo este libro se aprende del protocolo en la mesa de la época (dónde sentar a un invitado si va a ser asesinado, o si tiene la peste), sus costumbres (menúes de fiesta), sus platillos, sus ingredientes (entre otros los preferidos: testículos de corderos, ancas de rana, renacuajos y nabos, muchos nabos) su manera de cocinar. Resumiendo, todo sobrecocinado y endulzado. Claro, para poder tolerar la cantidad de alimentos pútridos, la miel debía ser muy necesaria.

El libro está dividido en tres partes. La primera nos explica el origen del códice. La segunda es una biografía del genio. La tercera, la transcripción del códice en sí.

Realmente, tras esta lectura no puedo sino pensar que Leonardo da Vinci o era un estraterrestre, o nació con, al menos, tres siglos de antelación.

Es esta una obra deliciosa. No por su estilo, del que carece, no por su argumento, que no tiene. Por la información que contiene y la manera de redactar de Leonardo, para troncharse de risa.

Sea o no verdad, la sola idea de que este genio vivía para y por las recetas y la cocina me resulta, simplemente, deliciosa.

lunes, 29 de marzo de 2010

Caries

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Al enano nº3 le ha salido una caries. Nunca sabremos si porque así tenía que ocurrir, o por el jueguecito de hacer que se lava los dientes sin lavárselos, que le divierte tanto. Menos mal que el destino se ha apiadado de él: es una muela de leche.

Así que nos desplazamos a nuestro dentista para acabar con el problema.

Tengo que confesar que yo también tuve una caries de pequeña. Desde entonces me cuido bien los dientes y puedo decir con orgullo que no sufro de caries en ninguna de mis 32 piezas (sí, tengo las cuatro muelas del juicio... y además me caben, ¡vaya bocaza, eh!)

Diferencias desde entonces:
  • ahora se usa anestesia
  • se pinta el empaste

Espero que ahora todos los enanos se dejen de tonterias y SE LAVEN LOS DIENTES COMO DIOS MANDA.

domingo, 28 de marzo de 2010

Domingo de Ramos

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sábado, 27 de marzo de 2010

Tarta de moka

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Queda inagurada la temporada de tartas cumpleaños. A partir de ahora podré hacer una tarta cada dos semanas casi hasta junio ¡yupi!

Primero le toca a papá. Pidió una tarta de café, así que aquí está. Lo que tiene de original es que la base de la crema de café es de queso, así que no resulta tan pesada como la clásica crema de moka a base de mantequilla. El bizcocho tampoco es corriente, sino de avellanas. En la receta original (que no sé de dónde saqué, pero la he modificado tanto que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) era de nuez. Desde mi modesto punto de vista, al café lo que le va son las avellanas. Espero que os guste.

Tarta de moka

Ingredientes:

Para el bizcocho
  • 1 cucharada y media de café soluble (descafeinado)
  • 235 gr. avellanas tostadas y molidas
  • 170 gr. harina
  • 5 gr. levadura química
  • 175 gr. mantequilla, temperatura ambiente
  • 175 gr. azúcar
  • 3 huevos, tamaño L
Para el almíbar de café
  • 50 gr. azúcar moreno
  • 1 cucharada café soluble (descafeinado)
  • 55 ml. agua
Para la crema de café
  • 1 cucharada de café soluble (descafeinado)
  • 6 cucharadas azúcar
  • 250 gr. queso de untar
  • 200 gr. queso quark
  • avellanas enteras tostadas para decorar
Método:
  1. Comenzamos con el bizcocho. Bate mantequilla, café y azúcar hasta que esté blanquecino y el azúcar se haya disuelto, también aumenta de volumen.
  2. Añade los huevos, uno a uno. Enciende el horno a 170ºC. Engrasa un molde redondo de 20 cm. y cubre el fondo con papel de hornear.
  3. Mezcla avellanas molidas, harina y levadura. Añádelo a la mezcla mantequilla-huevos con una cucharada de madera. Vierte esta mezcla en el molde preparado. Hornealo durante 45 min.
  4. Mientras está en el horno, haz el almíbar. Pon todo en un cazo y caliéntalo a fuego medio hasta que el azúcar y el café se hayan disuelto.
  5. Comprueba que el bizcocho está hecho clavándole una aguja. Si sale limpia está hecho. Haz unos cuantos agujeros en el bizcocho y pincélalo con el almíbar, mientras aún estén calientes bizcocho y almíbar. Deja que se enfríe en el molde.
  6. Mientras se enfría el bizcocho, hacemos la crema. Para ello, batimos los quesos, azúcar , café hasta que sea una crema brillante y el azúcar se haya disuelto. Reservamos en la nevera.
  7. Cuando el bizcocho se haya enfriado por completo, lo cortamos en dos discos.
  8. Pues nada, ahora a montar la tarta. Colocamos un disco en el plato de servir, ponemos un aro (que me compré el otro día y tenía que estrenar) para que no se nos vaya el relleno por los lados. Extendemos la mitad de la crema.
  9. Colocamos el otro dísco encima y lo dejamos un rato en la nevera. Luego extendemos el resto de la crema sobre la tarta y por los lados. Yo lo adorné con unas avellanas enteras, pero aquí cada uno según sus posibilidades, creatividad y tiempo.
Estaba muy rica, pero al día siguiente estaba aún mejor, los sabores se habían fundido y estaba más jugosa.

¡Feliz cumple, papá!

Crema de tomate en el microondas

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Esta crema es fácil de hacer, incluso si todo lo que tenemos para cocinar es un microondas. La receta sale de El libro de oro de la cocina española. He cambiado poco: cada uno es rey en su cocina. El tiempo de cocción depende de la potencia del microondas, el mío tiene 750 watios.

Crema de tomate
6 raciones

Ingredientes:
  • 1/2 kilo de tomates maduros
  • 4 cucharadas aceite
  • 1/2 cebolla
  • 1 cucharada mantequilla
  • 1 cucharada harina
  • 1 vaso leche
  • 2 vasos agua
  • 1 cubito de caldo vegetal
  • 1 cucharada de nata
  • 1 cucharadita orégano picado
  • sal y pimienta al gusto
Método:
  1. Escaldamos los tomates. Para ello, calentamos en un recipiente profundo bastante agua en el microondas hasta que hierva, introducimos los tomates, les damos un hervor durante un minuto. Ahora la piel es fácil de pelar. Mientras tanto, podemos aprovechar para picar la cebolla. La reservamos.
  2. En un recipiente apto para microondas calentamos el agua con el cubito hasta que este se disuelva, unos 4 min. Reservamos.
  3. Vamos a hacer una bechamel. En un recipiente para microondas, ponemos la mantequilla y la fundimos en el microondas. Incorporamos la harina, formando una pasta, lo cocemos durante unos dos minutos a máxima potencia. Tiene que hacer burbujitas, hervir como quien dice. Cuando huela como a pan está en su punto. Añadimos la leche y lo metemos unos cuatro o cinco minutos más al microondas, hasta que espese y se forme la bechamel. Hay que remover a la mitad del tiempo. Reservamos.
  4. Colocamos en una fuente profunda para microondas (que tenga tapa) el aceite, la cebolla, orégano y los tomates (en trozos grandes). Lo dejamos a máxima potencia durante unos 7 min., con la tapa. Pasamos la mezcla por el minipimer.
  5. Añadimos la bechamel y el caldo, salpimentamos al gusto y lo cocinamos a la máxima potencia durante 6 a 8 min., con la tapa.
  6. Removemos, ponemos la nata y servimos caliente. Se puede servir con algunos trozos de pan fritos, pero como llegaba tarde y todo el mundo estaba esperando cuchara en ristre se quedó así. Tendrá que ser la próxima vez.