domingo, 7 de junio de 2009

Hannah Montana

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Ayer fuimos al cine. El enano nº3 quería ir a ver Terminator no-sé-qué (nº2 dos me informa que es Terminator salvation y me exige una rectificación) por su cumple. La tercera entrega de esta peli colmó mi paciencia. No más Terminator, ¡por fa! La enana y yo nos rebelamos. Nos metimos, un poco a la aventura, en Hannah Montana. Nos encantó. Salimos con la sonrisa colgada en los labios. Es un musical. De los de antes. Cualquier excusa es buena para ponerse a cantar y bailar. ¡Qué pena que no sea así en la realidad! ¡Todo sería tan entretenido! Me imagino en ventanilla explicando los formularios con gorgoritos...o de repente a la frutera haciendo malabares con las peras...

El argumento es descabellado. Un cuento de hadas, de los que a mí me gustan. Con principio, medio y final feliz. Todo el mundo sonriente, simpático y atractivo; sino físicamente, por su personalidad.

A pesar de la sencillez del argumento, cuando la protagonista estaba ahí, que si renuncio a mi doble vida, que si no; me puse a pensar. Pues sí, todos tenemos varios papeles en nuestras vidas, somos compañeros de trabajo, hijos, padres, hermanos, amigos, conocidos, lo que nos gustaría ser... Al principio de nuestras vidas, la situación nos fuerza a ser unos u otros. Con el tiempo, la experiencia, la edad, nos da la oportunidad de escoger lo que nos gusta de cada papel y recombinarlos para crear un nuevo yo, el yo maduro. Estoy convencida de que elegimos lo que queremos ser y representar. Lo que a la protagonista le sale de perlas, como se dice en el principio de la cinta, es quedarse con lo mejor de cada mundo. ¿No sería maravilloso si todos pudiéramos?

sábado, 6 de junio de 2009

38 años....largos

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Escenario: Paraninfo de la Universidad.

Ocasión: imposición de la medalla de oro de la universidad a los que han prestado servicios treinta y cinco años o más, entre ellos, mi padre.

Se dice pronto. Treinta y ocho años impartiendo docencia e investigando, todos ellos con catedrático. Y el hombre ¡está hecho un chaval!

Lo mejor de la ceremonia: el coro. El momento más emotivo: canto del himno universitario. Algunas tímidas voces se unieron al coro. Como siempre que un grupo de gente realiza una acción a la vez, me emocioné. Tal sólo los de más edad cantaron. Claro, el himno es en latín... yo pasé cinco años por esta institución y no me lo sé. Vamos, que nunca lo había oído hasta hace un par de años.
El Claustro. ¡Qué bonito es! Cuando pienso las generaciones que han pasado por aquí desde el siglo XVI, que han estudiado en este mismo lugar, paseado y pisado estas mismas piedras (sí, ya sé que quedó muy dañado en la guerra civil...) se me eriza la piel. Somos lo mismo, vestidos y peinados de manera diferente, pero lo mismito.
El vino español
Socialización
Los compis del alma
¡Felicidades, papá! Ahora 38 años más de dolce far niete.

jueves, 4 de junio de 2009

Quiche de verduras (al microondas)

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Todas las quiches son básicamente iguales. Una tarteleta rellena de nata, leche y huevos, que cuaja con el calor. Si el relleno es de bacon o jamón se le llama quiche lorraine, pero se puede añadir lo que a uno le venga en gana: champiñones o mezcla de diferentes hongos, espinacas, espárragos verdes y/o blancos... En mi caso, me dieron ganas de ponerle verduras.

Hasta ahora siempre la había hecho en el horno, pero tengo una amiga que sólo tiene microondas y no vamos a dejar que pase hambre, la pobre... Así que ahí va:

Quiche de verduras

Ingredientes:
Masa quebrada:
  • 200 gr. harina
  • 90 gr. mantequilla
  • una chucharada aceite oliva
  • un huevo
  • una pizca de sal
Relleno:
  • 250 ml. nata
  • 125 ml. leche
  • 4 huevos
  • 4 lonchas finas queso gouda
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cebolla más bien pequeña
  • 2 zanahorias medianas
  • 2 puerros
  • queso rallado para espolvorear
Método:
  1. Mezcla todos los ingredientes para la masa quebrada hasta formar una bola de masa que no se pegue a las manos. Procura no amasarla mucho.
  2. Engrasa y espolvorea con pan rallado una forma de tartaleta. Extiende la masa con el rodillo sobre una superficie bien enharinada. Cólocala en el molde preparado. Deja que repose unas horas en la nevera.
  3. Vamos a por el relleno. En un bol mezcla nata, leche y huevos con una pizca de sal. Reserva.
  4. Lava, pela y pica las verduras. En una forma con tapa apta para microondas, colócalas con un poco de aceite y cuécelas a máxima potencia en el microondas durante 4 minutos, removiendo a mitad de tiempo. Estos tiempos son orientativos. Si aún no están cocidas, hay que repetir la operación. Deja que se enfríen.
  5. La tarteleta hay que cocerla antes de rellenarla. Pincha la masa en la forma antes de cocerla. Cúbrela con papel de hornear. Cuécela a máxima potencia (850 wats) durante 3 min.
  6. Quita el papel y cocínala otros 3 min. Una vez más, los tiempos son orientativos. La masa está cocida cuando esté seca y opaca.
  7. Reparte las 4 lonchas de queso en la tarteleta, de manera que quede el fondo cubierto.
  8. Mezcla la nata con las verduras. Con cuidado, vierte la mezcla en la tarteleta.
  9. Cuécela la tartaleta rellena a 510 wats durante 8 min. removiendo cada 2 min.
  10. Cuécela a media potencia (510 wats)durante 20 min. A media cocción, espolvorea con queso rallado al gusto. A mí me quedó un poco cruda en el medio, la metí 10 min. más a máxima potencia. Hay que tener en cuenta que después de apagar el horno microondas los alimentos siguen cocinándose por la temperatura alta, así que hay que tener cuidado que no nos quede como la suela de un zapato.
Si quieres rellenarla con bacon, necesitarás 12 lonchas de bacon. Para freirlas, coloca 2 trozos de papel absorvente en un plato, seis lonchas sobre ellos y cúbrelas con 3 trozos más de papel absorvente. Pon las otras 6 lonchas y cúbrelas de nuevo. Llévalo al microondas a 850 wats por 7-9 min. Quita el papel y deja reposar 3-5 min. Pícalo y mézclalo con la nata-huevos. No lo he probado, así que es como la lotería, sin garantías.

miércoles, 3 de junio de 2009

Helado de nata con sorbete de piña

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Ha llegado el calor, es hora de sacar la heladera. A petición de mis enanos, ahí va esta receta adaptada de The pantry Studio.

Helado de nata con sorbete de piña
Ingredientes:

Helado:
  • 240 ml nata agria (añadir unas gotas de limón a la nata para montar)
  • 1 yogur
  • 60 ml. leche
  • 95 gr. azúcar
  • una pizca sal
  • zumo de un limón
Sorbete:
  • 1 lata de 580 gr (peso neto, 340 gr. escurridos) de piña
  • 95 gr. azúcar
  • zumo de un limón
Acompañamiento:
  • Una piña natural en rodajas
Método:
  1. Partimos de que la heladera esté en el congelador desde hace 24 h., o sea, preparada. Vamos a comenzar por el helado. Mezclamos todos los ingredientes en un bol. Lo enfriamos bien en la nevera.
  2. Lo introducimos en la heladera y seguimos las instrucciones para obtener el helado. Colocamos el helado en un tupper y al congelador.
  3. Ahora el sorbete. Haz un puré con las rodajas de piña. Añádele el azúcar y el zumo de limón y bátelo otro poco. Introdúcelo en la heladera (que ha estado otras 24 h. en el congelador) y conviértelo en sorbete.
  4. Coloca en sorbete en el mismo tupper que el helado. Mézclalo un poco, de manera que queden las dos texturas reconocibles.
  5. Pela y corta la piña natural en rodajas. Sirve cada rodaja con una bola de helado-sorbete.
Así las tardes de verano son aún más deliciosas.

Pastas olorosas

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Estas galletas en realidad son con vino blanco, pero no tenía ninguna botella abierta. En vez de esto, cogí oloroso de la nevera... después de probarlo, claro.

Pastas olorosas
Adaptadas de Backen macht Freude de Dr. Oetker

Ingredientes:
  • 375 gr. harina
  • 1 cucharada levadura química
  • 125 gr. azúcar
  • 1 cucharadita vainilla
  • 3 chucaradas jerez oloroso
  • 200 gr. mantequilla, blanda
Decoración:
  • 2 claras
  • 40 gr. azúcar
  • 25 gr. almendras en trocitos
  • 25 gr. avellanas en trocitos
Método:
  1. Mezcla harina y levadura.
  2. Añade el resto de los ingredientes hasta formar una masa.
  3. Haz una bola, fórrala con papel albal y deja que repose en la nevera unas horas.
  4. Extiende la masa con el rodillo, con un espesor de medio cm.
  5. Corta circulos con un vaso pequeño o un cortapastas y colócalas sobre bandejas de horno cubiertas de papel de hornear.
  6. Monta las claras a punto de nieve firme. Extiende el merengue sobre las pastas, con ayuda de un cuchillo.
  7. Mezcla una mitad del azúcar con las almendras y la otra mitad con las avellanas
  8. Espolvorea mitad de las pastas con las almendras, la otra mitad con las avellanas.
  9. Cuécelas en horno precalentado a 180ºC durante 15 min.
  10. Déjalas enfriar sobre una rejilla.

martes, 2 de junio de 2009

Rodiles

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Nunca había estado en la playa de Rodiles, hasta hoy. Lo primero que uno se encuentra después de aparcar, es un bosque de pinos y eucaliptos. Los árboles desprenden un olor fantástico. Estás ahí, atravesando ese oasis, casi no dan ganas de llegar a la orilla.
La playa de Rodiles es bastante abierta. A pesar de ello, las olas no eran muy salvajes. Siempre hay que tener cuidado con este mar nuestro. Es muy traicionero. Lo mejor es no meterse muy adentro...

Inaguramos el primer baño de la temporada. Miento, inaguraron:
Sí, el agua está bastante fría. Yo necesito un día sin aire y cercano a los 30ºC para meterme ahí dentro. Vencí mi pereza natural acercándome a la orilla para tomar unas instantáneas de los enanos y las olas. Nada que no se solucione con un buen objetivo de digamos unos 300 mm. Tal vez en un futuro bastante lejano.

Helos aquí retozando en el agua. Yo también fui así, a mí me tenía que sacar del agua completamente arrugada y morada.
Luego, la obligada construcción de montañas interconectadas con túneles y puentes. ¿Será que van a ser ingenieros? ¿Dónde hay que firmar?
Esta foto es psicológica. La enana triunfante sobre sus dos cobayas, perdón, hermanos. Estaba tan absorta mirando las caras que corté la construcción en cuestión. La próxima vez será.

Aún más divertido es el destroce de la obra:
Ya sospechaba yo que mis enanos disfrutan rompiendo cosas... ¡debe ser la mar de divertido!

Parque San Francisco

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Estamos teniendo unos días de verano. Preciosos. Nos fuimos a dar un paseillo al parque San Francisco o, como lo llamamos aquí, al Campo. Más concretamente al estanque de los patos. Creo que hacía años que no volvía por aquí, desde que los enanos eran verdaderamente enanos. En aquellos tiempos felices, cuando no tenían tarea después del cole, o muy poca, nos veníamos a jugar ellos y yo a ejercitar la lengua con las amigas. ¡Cómo nos costaba volver a casa!

Pude observar que nº2, a pesar de ese aspecto de niño grande que dentro de poco me va a mirar desde arriba, sigue siendo un niño. Se emociona por encontrar una tortuga en el agua o por descubrir el huevo de un pato.
Vimos una mamá tortuga con sus polluelos. No entiendo esta asociación. A lo mejor lo primero que vieron estos polluelos fue a la tortuga. En todo caso, era una visión graciosa. Ya sé dónde se va a mudar Kika, cuando sea demasiado grande para vivir con nosotros. Estoy segura de que va a ser feliz en su nueva casa. ¿Qué más sorpresas tuvimos? Vimos un pato con un huevo, o eso nos pareció a nosotros, aunque para mi gusto estaban un tanto lejos el uno del otro. No podía faltar el pavo real con su cola majestuosa. No había pavas en las inmediaciones, así que no nos ofreció el espectáculo de su cola abierta. Después de varios intentos conseguí un primer plano del pájaro en cuestión... y es que no paran quietos estos animales.
El cisne, digo en singular, porque sólo vi uno, estaba precioso. Majestuoso. Señorial. Se estaba aseando, dándose baños y acicalándose las plumas.
Por supuesto, no hay paseo primaveral en el campo sin merienda. Tuvimos que alimentar a nuestros retoños. Sus preferencias son tan diferentes como el color de su pelo o sus ojos. ¡Y eso que son del mismo padre y la misma madre! Jugarretas de la genética.