Esta mañana volví al curro. Estaba amaneciendo. El cielo estaba rosa y naranja. Intenté captarlo pero no, así que cuento con vuestra imaginación. A la altura del calatrava, sus cristales eran de un dorado intenso. Cerca de la meta el cielo se volvió azul rabioso.Las calles aún estaban vacías, o tal vez era más temprano de lo habitual. El aire frío dándome en la cara, despertándome aún más, era muy agradable. Tal vez porque he decidido no usar el mp3 de ida al trabajo percibí más intensamente mi entorno. Me gustó. Mucho. Despertó de nuevo las ganas de comunicarme con el mundo a través de la red.
En el trabajo todo fueron sonrisas, parabienes, felices años, buenos deseos. Todo el mundo relajado. Así da gusto. No hay nada como la vida del funcionario. O tal vez sea la ausencia de humos...




















