miércoles, 21 de octubre de 2009

Algo se muere en el alma...

2 comentarios
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La enana nº 3 ya no es una niñita. Snif, snif. ¡Cómo pasa el tiempo!

Ya mostraba síntomas inequívocos de estar despidiéndose de su infancia. Otras veces reculaba como cuando el año pasado se compró todo lo que encontró de las little petshops. Yo también me compré una nancy maquillaje con trece años. Una se aferra todo lo que puede...


El pasado fin de semana, nuestra niñita sacó los juguetes de su cuarto. Todos los little petshop han sido desalojados. De momento viven debajo del futbolín, a la espera de encontrar un hogar con niñita que los disfrute. Fue la despedida oficial: adiós infancia. Snif, snif, de nuevo. ¿Qué quiere decir esto? Los niños son autárquicos, autosuficientes en lo que respecta a su diversión. De la nada crean un mundo paralelo lleno de vida. Mi niñita ya no. Ahora nos divierte la laca de uñas, la plancha del pelo, la tele, el ordenador, hablar con las amigas, los tacones de mamá, más adelante (espero que bastante más adelante) chicos...


Unos se van y otros llegan. Quemando etapas. Casi simultáneamente al desterramiento de los little petshops, un tocador con espejo (cortesía de sus abuelos que han tirado la casa por la ventana) ha irrumpido en su cuarto.
El proyecto de metamorfosis está casi completado. Falta la alfombra y unas lámparas para transformar lo que fue un cuarto de niñita en un cuarto de princesa.

¿Qué puedo decir? Snif, snif.

2 comentarios:

Impasse says:
jueves, 22 octubre, 2009

Commovedora reflexión; así es la vida, se van quemando etapas y no puede volver a ese país; pero el que lo deja atrás está, de momento contento; la nostalgia la sufres tú más que ella.
B.

Conguito says:
jueves, 22 octubre, 2009

Sí, este cortar el cordón umbilical sin anestesia hace daño.
Besos