miércoles, 10 de febrero de 2010

Entrenando

4 comentarios
Imprime esta entrada Esta mañana salí de casa para ir al trabajo. Era de día.

Por la tarde subí a los enanos al entrenamiento. Era de día.

Observé un tercio del entrenamiento. Bajé a hacer la cena. Era de día.

Las fresas adornan los escaparates de frutería, las farolas no están alumbradas por la mañana, las horas de luz se extienden. Síntomas inequívocos de que la primavera se acerca. ¡Yupi!

El enanín me tiene preocupada. El otro día estuvo llorándoles a mi mejor mitad. Ya no quiere ir a fútbol. Dice que sólo corre, no toca pelota, que chupa banquillo. Una pena, con lo entusiasmado que estaba. Como dice su padre, que es muy sabio, no cuentan las veces que nos caemos, sino las que nos levantamos, o algo así que sonaba muy bien (tengo que preguntarle cómo era el dicho).
Este año desde luego lo completa. Aquí es donde está la dificultad de ser padres. Si le obligamos a seguir ¿hacemos lo correcto... o vamos a crearle un trauma de por vida que lo atará al sillón de la consulta para siempre? ¿es un capricho pasajero o tiene fundamento la queja? ¿hay algún problema en el equipo o es él quien ha cambiado? Resumiendo, estoy hecha un lío.

Seguiremos observando de cerca y dando nuestro apoyo, sin ceder al abandono. Después del verano ya veremos.

De todas maneras, hoy volvió del entrenamiento de muy buen humor. Buena señal.

4 comentarios:

Una pulga más says:
jueves, 11 febrero, 2010

Te puedo contar mi experiencia, y la de muchos más damnificados por el fútbol.
Bajo mi punto de vista no es un deporte, al menos como yo lo entiendo: trabajo en equipo, disciplina, superación pero sobre todo ocio, compartir, aprender,solidaridad e ilusión.
El fútbol a nivel de deporte base se ha convertido en un negocio, un entretenimiento para los padres que sueñan con que sus hijos los saquen de una determinada clase social.
El esfuerzo, la ilusión pero sobre todo el aprendizaje a quedado en segundo plano o mas bien ha desaparecido.
Nosotros hemos sacado al peque del fútbol hace ya algunos años,él no quería, pero sufría mas que nadie.
Acudía a todos los entrenamientos, era muy disciplinado con lo que le enseñaban, pasábamos mucho frío (los entrenamientos su madre siempre estaba a pie de pista)y tenía que ver como salía cinco minutos a jugar o no salía. Creo que los niños tienen que jugar todos, para eso entrenan para aprender jugando, divertirse, hacer deporte y compartir una ilusión, cuando esta se transforma en decepción y sufrimiento mejor irse.
Hay equipos que funcionan distinto, el Juvencia en Trubia, al menos en aquel momento era diferente, lo entrenaba un amigo con el que coincidíamos en valores.
Así todo lo sacamos y ahora está feliz, con la equitación, el judo...
El entrenador que teníamos un analfabestia, que utilizaba toda clase de insultos en el vestuario, me despedí a gusto. Le dije que para que mi hijo viese jugar al futbol, lo sentaba en el sofá, no malgastaba mi dinero ni mi tiempo, que el día que el equipo pagase por una ficha entendería que lo dejase sentado, al igual que lo entendería como castigo por faltar al entrenamiento, a la disciplina, o al respeto hacia él o sus compañeros...Terminé diciéndole que se comprara un futbolín que realmente era lo que necesitaba y me quedé muy a gusto.
No sé si he conseguido comunicar mi decepción por un deporte que en sí mismo es precioso, pero que se ha prostituido por la pasta y eso ha llegado hasta el deporte base que debería estar cuidado al máximo, pues es uno de los deportes con más medios.
Besín pa tí y para el peque, "hay vida más allá del fútbol".

Conguito says:
jueves, 11 febrero, 2010

Mi experiencia es que este enano lleva dándome la tabarra desde hace años con el fútbol. Me he resistido todo lo que he podido por las mismas razones que tú nombras. El año pasado por fin cedimos (bueno, mi mejor mitad, yo me tuve que acoplar) y es que a este enano le gusta el fútbol desde antes de saber que este deporte existía.
En su equipo todo el mundo juega, aunque sean 5 min. en cada mitad. Su entrenador es bueno, les alaba igual que critica y no hay tacos (pero tengo visto unos especímenes de echar a correr y no parar).
Creo que el enanín se ha cansado de correr, prefiere ser el rey en el patio del cole que uno más del equipo, digo,es una impresión. El entrenador debe haber visto que ya no corre como antes. Conclusión: al banquillo. Por otro lado, hay niños que se entusiasman por algo y al cabo de un tiempo ya no quieren esforzarse (me parece que este enano es un poco así). Hay que aprender a mantener unos objetivos. Así que ese es el papel que nos ha tocado. De malos. De no ceder al capricho. Por eso digo que vamos a observar y poner las cosas en su justo término. Después del verano tomaremos una decisión. El muy ladino me dijo que "le cansaba el correr". ¡Ay amigo! Sin esfuerzo no hay recompensa.
Si decide y decidimos decirle adiós al fútbol (maravilla, maravillosa) habrá que escoger otro deporte, porque en casa me la destroza!
Continuará.

Madrina E. says:
jueves, 11 febrero, 2010

Estoy de acuerdo con las dos. Con una pulga más coincido plenamente en la opinión del fútbol como negocio y no me gusta. Por otra parte me parecen rídículos los padres que creen que su hijo va a ser un C.Ronaldo, etc. y lo peor de todo, no soporto los entrenadores que insultan y vejan a los niños, no lo concibo. Pero ¿quién se han creido que son? Si no saben que no entrenen.
Yo en mi caso estoy muy contenta a pesar del sacrificio que conlleva esta actividad (dos entrenamientos semanales e hipotecados todos los fines de semana por el partidito), digo que estoy muy contenta con el club porque nació el año pasado como contraposición al resto de clubes de mi ciudad. Se trataba de que todos los niños jueguen al menos 20 minutos en cada partido, y tiene un código deontológico de respeto y buen comportamiento que va mucho con mi forma de pensar. El entrenador es un encanto y otros que conozco también del club son también majísimos.
Coincido contigo Conguito en las dudas sobre si debes obligar a continuar o no. Lo primero es observar si está ocurriendo algo más ( que lo deje ya) o si es simplmente un capricho en cuyo caso mi opinión es que debe acabar el curso. A mí se me planteó el año pasado con el violín. No quería seguir pero le obligué a acabar el curso. Al final me salió bien porque al comienzo de este curso le dí a elegir y quiso continuar. Ahora está encantado.
En fins...es complicadillo el tema de la educación de los hijos. Dudas siempre vamos a tener.
Besos.
Madrina E.

Conguito says:
jueves, 11 febrero, 2010

sí que es complicadillo lo de la educación. Yo le tengo mucho respeto al tema. El poder que los padres tenemos es taaaaaaaaaan grande. Me da hasta miedo.
Besos